Crímenes hídricos

_Crímenes hídricos_




El déficit local y regional de agua es debido, sobre todo, al aumento de las necesidades surgidas del desarrollo económico y de la explosión demográfica. El hombre ha utilizado el agua para fines cada vez más numerosos, y su dependencia de ese elemento no ha hecho más que crecer.

El recurso agua es cada vez más apreciado, tanto para uso doméstico industrial o agrícola. Su escasez, sobre todo en las zonas áridas y semiáridas, la sitúan como prioridad vital para el desarrollo de las poblaciones: "si no hay agua, no hay vida". Muchos son los programas emprendidos para el uso racional del vital líquido; sin embargo; gran parte de ellos adolecen de objetividad, ya sea por su difícil aplicación o por el elevado costo que representan; es más, se ataca el problema desde puntos de vista sofisticados (se piensa que el modelo más complicado es el mejor); sin embargo existen oportunidades valiosas que están a nuestro alcance, que solo requieren ser visualizadas, un tratamiento técnico simple y "conciencia de todos".

Mucho se habla de las plantas tratadoras para reutilización del agua en ciertas actividades donde no se requiere la calidad de potable (claro, dado el acondicionamiento de las aguas degradadas). Pero hemos olvidado que también hay desperdicios que no están a la vista y por ello no les ponemos atención.

Adicionalmente, la contaminación causada por los efluentes domésticos e industriales, la deforestación y las prácticas del uso del suelo, está reduciendo notablemente la disponibilidad de agua utilizable. En la actualidad, una cuarta parte de la población mundial, es decir, mil quinientos millones de personas, que principalmente habitan en los PED (Países en Desarrollo) sufren escasez severa de agua limpia, lo que ocasiona que en el mundo haya más de diez millones de muertes al año producto de enfermedades hídricas.

La escasez de agua es hoy uno de los grandes retos retas que afronta la humanidad para el futuro. el agua , sin embargo , es uno elemento muy abundante a la Tierra, el problema es que el 97% del total está formada por agua salada perteneciente a mares y océanos. Es por esta razón que no es del todo acertado afirmar que el agua es un recurso escaso al planeta. el elemento realmente escaso es el agua dulce, es decir , aquella que es imprescindible para el desarrollo de la vida terrestre. el agua dulce constituye sólo un 3% del total del agua presente al planeta, y el 70% de esta no está disponible, puesto que se encuentra congelada a los bancos de hielo polares y alas glaciares % .

 
El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025, la demanda de este elemento tan necesario para la vida humana será un 56% superior que el suministro... y quienes posean agua podrían ser blanco de un saqueo forzado. Se calcula que para los 6.250 millones de habitantes a los que hemos llegado se necesitaría ya un 20% más de agua. La pugna es entre quienes creen que el agua debe ser considerado un commodity o bien comerciable (como el trigo y el café) y quienes expresan que es un bien social relacionado con el derecho a la vida. Los alcances de la soberanía nacional y las herramientas legales son también parte de este combate.

Para comprender el problema, hay que considerar un rosario de datos basados en la extracción, distribución y consumo del agua - lo muestran la Biblia o el Corán- que poseen la edad del mundo; que han dado lugar a conflictos de gran magnitud. Lo nuevo del caso es que, desde hace una década, se acumulan las cifras que presagian que el planeta se encamina a una escasez cada vez más marcada.

El problema es que el agua es un recurso que se da sentado en muchos lugares, es muy escaso para los 1.100 millones de personas que carecen de acceso al agua potable, a las que habría que sumar otros 2.400 millones de personas que no tienen acceso a un saneamiento adecuado.

La escasez de agua afecta ya a todos los continentes. Cerca de 1.200 millones de personas, casi una quinta parte de la población mundial, vive en áreas de escasez física de agua, mientras que 500 millones se aproximan a esta situación. Otros 1.600 millones, alrededor de un cuarto de la población mundial, se enfrentan a situaciones de escasez económica de agua, donde los países carecen de la infraestructura necesaria para transportar el agua desde ríos y acuíferos.

La escasez de agua constituye uno de los principales desafíos del siglo XXI al que se están enfrentando ya numerosas sociedades de todo el mundo. A lo largo del último siglo, el uso y consumo de agua creció a un ritmo dos veces superior al de la tasa de crecimiento de la población y, aunque no se puede hablar de escasez hídrica a nivel global, va en aumento el número de regiones con niveles crónicos de carencia de agua.

La escasez de agua es un fenómeno no solo natural sino también causado por la acción del ser humano. Hay suficiente agua potable en el planeta para abastecer a los 7.000 millones de personas que lo habitamos, pero ésta está distribuida de forma irregular, se desperdicia, está contaminada y se gestiona de forma insostenible.




El control y la distribución del agua y su utilización como vía de transporte ha sido un importante detonante de conflictos a lo largo de la historia. Si bien, la utilización de los ríos internacionales como vías de navegación ha sido reglamentada por el Derecho Internacional, y en la actualidad, ofrece una escasa conflictividad, no sucede lo mismo con el resto de usos y fuentes (lagos, mares interiores y acuíferos) de recursos hídricos. Cuando nos encontramos iniciando el siglo XXI, el 47% del territorio poblado del planeta se sitúa en cuencas de ríos internacionales. Hay en el mundo 257 cuencas internacionales compartidas por varios países (45 en África y 48 en Europa), ello significa que el 40% de la población mundial vive alrededor de ríos internacionales. Más de 2.500 millones de personas dependen de la cooperación entre estados para asegurarse el acceso a agua potable en cantidad suficiente. Decir que el agua en una causa importante de conflictos es cierto, pero también lo es, que es un factor importante de cooperación entre países. El cuidado y la gestión sostenible de la mayoría de las fuentes de recursos hídricos del planeta es un interés compartido (o al menos debería serlo) por todos los países. Fue Simón Peres (ex ministro de Asuntos Exteriores de Isreal) quien afirmó una vez: “hablemos de territorios y haremos la guerra, hablemos del agua y haremos política”.

Aún así, la gestión y control de recursos hídricos es evidente que no siempre está presidida por la cooperación. Los controversias por el acceso al agua son conflictos que podemos denominar “en esencia”. Es decir, son conflictos por la supervivencia, no por ambiciones comerciales ni intereses económicos. No se trata de ser más rico o más fuerte, se trata de sobrevivir, se trata de la viabilidad de Estados y pueblos enteros. Es por esa razón también que los conflictos por el agua son susceptibles de generar dinámicas bélicas que pueden poner en peligro la paz y la seguridad internacional. Son varios los ejemplos que podemos encontrar en la actualidad. La tensión existente entre Turquía, que controla las principales fuentes de los ríos Tigris y Eúfrates, y Siria e Irak, cuyas fuentes principales de aprovisionamiento son esos dos ríos. El simple anuncio por parte de Turquía de la intención de construir un sistema de embalses en la región de Anatolia (Proyecto Anatolia) ha puesto en guardia a toda la región. El agua puede transformarse en un instrumento de presión y de chantaje ante conflictos territoriales y políticos.




Los animales mas afectados por la contaminación

En la actualidad, los océanos del mundo están altamente contaminados. Los desechos producidos por la actividad industrial durante las últimas décadas han sido vertidos irracional y descontroladamente en el mar, llevando los niveles de contaminación más allá de cualquier cálculo estimado. Los mamíferos marinos son los más afectados por estos contaminantes debido a su capacidad para almacenarlos en la grasa corporal a lo largo de su vida, utilizando estas reservas contaminadas durante ayunos prolongados, preñez o lactación.

Los niveles de éstos contaminantes varían según la especie y la población de donde provengan, lo que indica una relación directa entre el nivel de intoxicación de estos animales y la contaminación presente en el medio ambiente que los rodea.
Vertidas en el mar se encuentran sustancias tales como el cobre, mercurio y plomo, además de radicales químicos derivados del petróleo como hidrocarburos halogenados (HCH) y bifeniles policlorinados (PCBs), los cuales han sido encontrados en los tejidos de diferentes animales.
Asimismo, la exposición permanente de los mamíferos marinos a contaminantes en el mar está produciendo una nueva generación de animales con cuadros de inmunodeficiencia, alteraciones hormonales, síndromes reproductivos, intoxicaciones y neoplasias.
Las especies de mamíferos marinos más contaminadas (por PCBs) alrededor del mundo incluyen a la orca (Orcinus orca) cuyos niveles de concentración son los más altos jamás reportados en un animal vivo. Estos se registraron en una orca hembra varada en la costa oeste de Estados Unidos, se reveló que contenía más de 1000 ppm. de PCBs en sus tejidos, más de cuatro veces los niveles tóxicos encontrados en la misma especie y otros mamíferos marinos. Delfines nariz de botella (Tursiops truncatus) registran en sus cuerpos una concentración promedio de 296 ppm, la foca de la bahía o común (Phoca vitulina) cuyos individuos en el Atlántico Norte presentaban concentraciones de 205 ppm, las ballenas blancas (Delphinapterus leucas) cuyos restos han sido declarados desechos tóxicos por el gobierno canadiense por contener mas de 80 y 200 ppm de PCBs además de otras toxinas.

TOP 10
1.  ORCA (): Más de 1000 partes por millón de contaminantes en sus tejidos, muchos animales están tan contaminados que quedan fuera de la escala

2. Delfín nariz de botella  (Tursiops truncatus): 290 ppm

3. Foca de la bahía (Phoca vitulina): 205 ppm

4. Foca monje mediterránea (Monachus monachus): 107 ppm

5.Oso Polar (Ursus maritimus): 90 ppm (en la actualidad este es el animal con mayor peligro de extinción sobre la tierra)

6. Ballena blanca o beluga (Delphinapterus leucas): 86 ppm

7. Delfín común (Delphinus delphis): 86 ppm

8. Foca gris (Halichoerus grypus): 82 ppm

9 Salmón coho (Oncorhynchus kisutch): 46 ppm

10. Águila de Steller (Haliaeetus pelagicus): 39 ppm

Este problema que se nos presenta en la actualidad es un tema que cada día ocupa más la atención de científicos, técnicos, políticos y en general a muchos de los habitantes del planeta.


Entonces

La escasez del agua obliga a reiterar nuevamente una llamada a la moderación de consumo por parte de la población a nivel mundial, ya que sin su colaboración los esfuerzos técnicos que llevan a cabo algunas organizaciones resultarían insuficientes.

Sólo muy poca agua es utilizada para el consumo del hombre, ya que: el 90 %

es agua de mar y tiene sal, el 2 % es hielo y está en los polos, y sólo el 1 % de toda el agua del planeta es dulce, encontrándose en ríos, lagos y mantos subterráneos. Además el agua tal como se encuentra en la naturaleza, para ser utilizada sin riesgo para el consumo humano requiere ser tratada, para eliminar las partículas y organismos que pueden ser dañinos para la salud. Y finalmente debe ser distribuida a través de tuberías hasta tu casa, para que puedas consumirla sin ningún problema ni riesgo alguno.

La creciente necesidad de lograr el equilibrio hidrológico que asegure el abasto suficiente de agua a la población se logrará armonizando la disponibilidad natural con las extracciones del recurso mediante el uso eficiente del agua.

Para comprender el problema, hay que considerar un rosario de datos basados en la extracción, distribución y consumo del agua - lo muestran la Biblia o el Corán- que poseen la edad del mundo; que han dado lugar a conflictos de gran magnitud. Lo nuevo del caso es que, desde hace una década, se acumulan las cifras que presagian que el planeta se encamina a una escasez cada vez más marcada.



El problema es que el agua es un recurso que se da sentado en muchos lugares, es muy escaso para los 1.100 millones de personas que carecen de acceso al agua potable, a las que habría que sumar otros 2.400 millones de personas que no tienen acceso a un saneamiento adecuado.


El problema no es la falta de agua dulce potable sino, más bien, la mala gestión y distribución de los recursos hídricos y sus métodos.

Más de 2.200 millones de habitantes de los países subdesarrollados, la mayoría niños, mueren todos los años de enfermedades asociadas con la falta de agua potable, saneamiento adecuado e higiene. Además, casi la mitad de los habitantes de los países en desarrollo sufren enfermedades provocadas, directa o indirectamente, por el consumo de agua o alimentos contaminados, o por los organismos causantes de enfermedades que se desarrollan en el agua. Con suministros suficientes de agua potable y saneamiento adecuado, la incidencia de algunas enfermedades y la muerte podrían reducirse hasta un 75 por ciento.



Las fuentes, los manantiales, las cuencas o cañadas están en acelerada vía de extinción, hay cambios de clima y de suelo, inundaciones, sequías y desertización. Pero es la acción humana la más drástica: ejerce una deforestación delirante, ignora los conocimientos tradicionales sobre todo de las comunidades indígenas locales, retira el agua de los ríos de diferentes maneras, entre otras con obras de ingeniería, represas y desvíos.

En la agenda política internacional el tema de la escasez del agua se ha vuelto prioritario, por ejemplo, el acceso al agua es un punto importante de los acuerdos de paz entre Israel y sus vecinos. Pero este aspecto no está confinado al Medio Oriente, puesto que el compartir ríos es un asunto de índole de seguridad nacional, precisamente por la importancia del agua para el desarrollo; actualmente cerca del 40% de la gente en el mundo vive en más de 200 cuencas de ríos compartidos.



Y es que ante una situación de escasez del agua la amenaza se cierne sobre tres aspectos fundamentales del bienestar humano: la producción de alimentos, la salud y la estabilidad política y social. Esto se complica aún más si el recurso disponible se encuentra compartido, sin considerar el aspecto ecológico.


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