-_Crímenes educativos_-
Nuestro
mundo tiene hoy gravísimos problemas, que exigen respuesta
urgente por parte de los ciudadanos. La sociedad espera que la
educación prepare a los estudiantes para afrontar dichos
problemas, pero no se cumple adecuadamente esa función, sobre
todo porque los contenidos escolares se hallan muy separados de
los problemas reales. Y sin embargo las
ciencias sociales, y concretamente la geografía, tienen
potencialidades educativas para contribuir a dar respuestas a
este desafío. Una organización del currículum escolar basada en
el tratamiento de problemas sociales y ambientales relevantes
podría educar a los futuros ciudadanos en la comprensión de
nuestro mundo y en la participación comprometida con la
resolución de sus problemas.
ole técnica y de naturaleza metafísica. Para la
mayoría de los estudiosos, la cuestión más importan
te es de fines. Cuando éstos están claros, la
planificación y organización de la enseñanza quedan
facilitadas. A continuación, se ofrece una
revisión sobre los problemas de la educación en el
mundo de hoy: constituye la agenda de la escuela.
Los hemos sintetizado alrededor de diez palabras-cl
ave, que entretejen la urdimbre social, que es la
misma que la de las aulas. Las ideas maestras son:
nuestro mundo, la economía, el planeta tierra, la
condición humana, la convivencia, los valores, la r
acionalidad, el lenguaje, la familia y la comunidad
social. Son personajes en busca de un autor que los
ordene en un guión con principio, argumento y
final incluido, si es posible feliz. El problema de
la vida y de las escuelas es la falta de una narra
tiva
sobre la que afincar los proyectos biográficos pers
onales y el de la convivencia. La propuesta
repercute de modo sensible en los modelos de formac
ión de los profesionales de la educación.
Nuestro mundo sufre hoy problemas de una extensión e intensidad
tal que la humanidad tiene que afrontarlos con urgencia. Según
Naciones Unidas en 2014 somos ya 7.000 millones los habitantes del
planeta; pero la distribución de los recursos es cada vez más
desigual: el 20 por ciento de la población mundial consume el 80 por
ciento de los mismos. Por lo demás, la
explotación y el uso de los recursos no responden a las
necesidades básicas de la humanidad ni respetan el equilibrio
de la biosfera: el 40 por ciento de las tierras cultivables
ya están degradadas; millones de hectáreas de bosques
desaparecen cada año; el 75 por ciento de los recursos pesqueros
están en trance de agotarse; la biodiversidad disminuye a un
ritmo alarmante; el calentamiento global está produciendo
gravísimas consecuencias
La educación escolar no da respuestas!
Pero la educación –tomo como marco el caso español y me refiero fundamentalmente a la educación obligatoria– no está dando respuestas adecuadas a los problemas expuestos. Habría que preparar a los niños y jóvenes para afrontar situaciones inciertas, y se les ofrece respuestas cerradas y poco funcionales; habría que entrenarlos para la gestión de los problemas reales, y se les ofrece un marco escolar aislado de la sociedad. Parafraseando a Edgar Morin, se necesitan “estrategias” y se les sigue dando “programas”.
En efecto, la cultura escolar
convencional está estructurada en torno a paquetes de
contenidos académicos compartimentados en campos
disciplinares según criterios y paradigmas procedentes del
siglo XIX. Es este un conocimiento alejado
del que suelen manejar los alumnos en sus contextos cotidianos,
lo que abre una brecha entre la cultura escolar y la cultura del
alumnado, aumentando la desafección de éstos hacia aquélla.
Asimismo, la estructura organizativa de la escuela –heredada,
también, del siglo XIX-, con sus espacios
cerrados (fríos y ajenos para los habitantes del sistema escolar) y
sus tiempos compartimentados (que dificultan un aprendizaje
interactivo), tampoco contribuye a generar aprendizajes
significativos. Y algo similar podríamos decir de la formación
del profesorado, muy poco adecuada a los planteamientos
expuestos.
Los contenidos!
A lo largo del tiempo, los propios pueblos han ido buscando y ofreciendo respuestas
de toda índole a sus necesidades complejas y diversas y a las de las personas. La riqueza acumulada, comunitariamente construida, conforma un legado. Los humanos poseemos la propiedad de transmitir este tesoro, porque disponemos de las herramientas simbólicas que lo hacen posible. La escuela nace como una de las vías
por donde circula el acervo cultural que ha servido a las generaciones anteriores, a la vez que lo ha recreado e incrementado.
¿En qué consiste el patrimonio de la humanidad? Esencialmente, se compone de
conocimientos de carácter técnico, científico y éticos. Los pueblos privilegian el saber moral.
Las sociedades se reconocen e identifican especialmente en los valores, pues los consideran la lente que les alumbra con más brillo el abanico variado de sus anhelos más profundos.
El mundo de hoy presenta dos características que lo definen: la
creciente industrialización y la llamada explosióndemográfica. La
industrialización se ha desarrollado paralelamente al adelanto
científico y tecnológico, ya que aquélla y éstos se han alimentado
mutuamente. Al mismo tiempo, la cantidad de información hacrecido y
crece a pasos agigantados, produciendo cambios muy rápidos en el
contorno, y en las generaciones que intentan adaptarse para sobrevivir
en esta situación.
Por otro lado, el número dehabitantes sobre el planeta creció en los últimos 100 años en grado tal que es tema de preocupación a nivel mundial. Para los gobiernos se presenta la necesidad de proporcionar a la población lossatisfactores básicos (agua, alimento, espacio, salud, información, etc.), y la de controlar las actividades de la misma de tal manera que se preserve el funcionamiento político del país (independientemente deltipo que ésta sea).
En este contexto, se ha visto a la escuela como el medio institucionalizado para satisfacer las necesidades intelectuales y de desarrollo personal, así como para preservar elsistema político actual.
Sin embargo, la escuela debe afrontar múltiples problemas para lograr su cometido, entre ellos, los que resultan de la velocidad de los cambios, la cantidad de información amanejar, el número de demandantes, y la burocratización de los enormes sistemas necesarios para satisfacer la creciente demanda.
Por otro lado, el número dehabitantes sobre el planeta creció en los últimos 100 años en grado tal que es tema de preocupación a nivel mundial. Para los gobiernos se presenta la necesidad de proporcionar a la población lossatisfactores básicos (agua, alimento, espacio, salud, información, etc.), y la de controlar las actividades de la misma de tal manera que se preserve el funcionamiento político del país (independientemente deltipo que ésta sea).
En este contexto, se ha visto a la escuela como el medio institucionalizado para satisfacer las necesidades intelectuales y de desarrollo personal, así como para preservar elsistema político actual.
Sin embargo, la escuela debe afrontar múltiples problemas para lograr su cometido, entre ellos, los que resultan de la velocidad de los cambios, la cantidad de información amanejar, el número de demandantes, y la burocratización de los enormes sistemas necesarios para satisfacer la creciente demanda.
Una pequeña crítica al sistema de Victor Hugo Herrera Ballesteros!
El problema
de la educación abarca, como sabemos, desde el nivel básico hasta el superior,
debido a metodologías que poco estimulan el auto aprendizaje y la investigación
científica. Empero, la discusión sobre la “calidad de la educación” no deja de
tener un enfoque elitista y excluyente de parte de sectores económicos y
sociales para los que la titulación se convierte en un producto de marca que
determina su acceso a buenos empleos, bien remunerados, y deja entrever que la
cantidad y calidad de la formación que un individuo reciba a lo largo de su
vida está condicionada a su origen social, dejando a la educación en el plano
de un bien de consumo privado.
La idea del
“docente facilitador” convirtió a los maestros y profesores en meros
espectadores del proceso de enseñanza y, por ende, dejaron de asumir un papel
proactivo como el guía que acompaña el aprendizaje con liderazgo y vocación.
Con este enfoque se invirtieron los roles, es decir, se dejó de enseñar en la
escuela bajo el pretexto de que es responsabilidad de los padres de familia,
cuando lo contrario es que en la escuela se enseñe y en la casa se refuerce,
pues la labor de alfabetizar y enseñar procesos complejos es de la escuela, no
de la casa. Los centros educativos dejaron de asumir su responsabilidad de
enseñar en el aula y pretenden que este proceso se haga por control remoto.
No se trata
de saturar al estudiante con una cantidad abrumadora de información que genera
estrés y poca asimilación ni dejar todo en función de los ejercicios de los
libros de texto, con base en explicaciones superficiales en el aula, que poco
despiertan el interés de los educandos y el dominio de lo “aprendido”. No
señores, hay que dejar la pereza y volver a estudiar para dominar lo que se
enseña y, también, volver a rayar el tablero, en vez de abusar del power point
y los libros de figuritas preelaboradas o la internet que, si bien “facilita”
recortar, copiar y pegar, poco contribuye al verdadero proceso de búsqueda y
asimilación de información. Atrás quedaron las viejas revistas, periódicos de
la casa y las bibliotecas, que obligaban a una búsqueda más exhaustiva de
contenidos y su selección, contribuyendo a formar criterios de valoración de la
información. Ello ha dejado, como resultado, a docentes y estudiantes sin aptitudes
ni actitudes para la investigación real y formativa, fomentando la piratería
académica y cosas peores.
Los fracasos
son, en su mayor parte, responsabilidad de la escuela por la poca formación y
vocación de los docentes, que eligen la carrera por descarte, reciben bajos
salarios y se convierten en colaboradores en vez de masa crítica. Muchos
docentes viven en un entorno social difícil, sumidos en la pobreza, al igual
que muchos de sus estudiantes, bajo ese contexto poco pueden hacer para
presentarse como modelos de superación a seguir.
En muchos
planteles públicos y privados los docentes y coordinadores piensan que solo con
el método es suficiente y que éste es infalible; con ello, por el contrario,
educan y califican a los padres no a los acudidos. Se equivocan, sobre todo en
los colegios religiosos, porque muchos se manejan con un carácter elitista.
Ningún método, por bueno que sea, puede funcionar a control remoto dejando de
lado la realidad de muchos hogares en los que los padres trabajan hasta los fines
de semana y tienen pocas horas para apoyar a los hijos en casa. Por eso, les
pagan a maestros o profesores paralelos que ayuden a reforzar lo que no se
enseñó bien en la escuela. Luego dichos planteles se jactan de que su sistema
es bueno, cuando lo que realmente ocurre es que los padres terminan pagando dos
veces.
Igual ocurre
en nuestras universidades, sobre todo en las privadas, porque los jóvenes
procedentes de esos colegios ingresan inmaduros y no aptos para afrontar lo que
debe ser la educación superior y la vida universitaria que hoy se ha
mercantilizado, dando la espalda a la formación crítica y la investigación con
fundamento científico. En muchas universidades, por el contrario, se privilegia
la frase publicitaria: “Educación con criterio empresarial” o “Educación con
sentido práctico”, frases vacías y sin sentido académico alguno; para ello
contratan profesores que realizan esta tarea de manera complementaria y no por
vocación, sin que importen los resultados, dado que la atención al cliente
sustituyó al alma máter, sin que por ello sea malo que los estudiantes se
formen con un criterio emprendedor.
Solo hay que
analizar cuáles son sus mecanismos de selección y su estabilidad laboral,
además, en muchas de estas universidades no hay órganos colegiados o académicos
para que los docentes participen en la toma de decisiones, al menos, en materia
académica, en adición de que escasean las publicaciones y la producción
científica. Muchas de estas universidades se manejan como colegios privados, donde
se paga la matrícula y se “facilitan”, a cambio, materiales educativos
enlatados, usados de forma mecánica. A fin de cuentas, lo que les importa es
vender un título como producto, que a la postre poco dice sobre las
competencias científicas y profesionales de sus clientes, pero que sirve como
un producto que evidencia “estatus social”; esa es una realidad también de
muchos países latinoamericanos, secularizados con la llamada tercera reforma
educativa, al igual que en Panamá.
La educación
debe seguir siendo el mecanismo de ascenso social y de soporte del desarrollo
nacional, que contribuya a cerrar la brecha social que margina a tantos
panameños, sumiéndolos en la pobreza generacional; debe ser un proceso
humanizador que potencie la ciencia y la cultura, más allá de ser visto como un
bien de mercado.




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